*La Musicoterapia en la discapacidad auditiva *
Los disminuidos auditivos pueden tener distintos grados de sordera pero aún aquellos que son el 100% sordos, también tienen posibilidades de reeducación a través de la Musicoterapia.
Si el niño no es atendido tenderá a replegarse cada vez más en sí mismo, siendo víctima de problemas afectivos, nerviosos y de integración social.
La Musicoterapia como técnica y como expresión aporta a estos niños la vivencia de la música a nivel individual y grupal. El deficiente auditivo no “oye” como lo hace una persona normal. Percibe vibraciones y sensaciones acústicas. Desde su condición fetal perciben las vibraciones.
El sistema kinestésico nos proporciona información del propio cuerpo: posición en el espacio, postura, movimiento, equilibrio y orientación. La kinestesia será el factor determinante del establecimiento de la relación entre el cuerpo y el medio.
A través del sentido táctil podemos decir que se percibe la música y esta es decisiva en el aprendizaje de articulación de sonidos y palabras, percepción de fonemas en el rostro, garganta, tórax... del profesor. Los sordos reaccionan ante todas las excitaciones de tonos y ruidos.
A través del sistema visual perciben los movimientos y ritmos. Es de gran importancia la observación de expresiones corporales, grafías, instrumentos, melodías, danzas.
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